“El camino de la fortaleza física”

Parkour Fortaleza física: “Iniciamos juntos, terminamos juntos”

Dentro de los tipos de entrenamiento de Parkour el que más destaca por su increíble forma de valor para aquellos que intentan llevar sus límites al máximo y poner a prueba su mentalidad y cooperación, se encuentra el camino de la fortaleza física un tipo de acondicionamiento físico que todo practicante de Parkour ha experimentado alguna vez dentro de su entrenamiento.

El camino de la fortaleza física es comparable a subir unas escaleras sin límite de llegada, mientras más subes, tu fuerza se va agotando y los músculos cada vez poseen menor resistencia, el camino se va haciendo muy largo y no solo depende de ti, también depende de la fortaleza física de tus compañeros y lo que pueden hacer para llegar juntos y terminar juntos, lo bueno es que este camino es progresivo, lo malo es que si caes vuelves a comenzar desde cero y no solo tu sino todos los que van contigo.

Para aquel practicante que inicia en el Parkour y prueba el camino podría ser el inicio de un reto doloroso y fatigante dónde al final la recompensa será saborear la victoria de saber que logró un reto que pensaban sería imposible para hacerlo por uno mismo, es la excelencia de ponerte a prueba tanto física como mentalmente, la cual podría ser de forma individual como en colectivo

Para aquellos que probaron el reto y lo consiguieron saben a lo que me refiero, todos empezamos juntos y todos terminamos juntos, como en aquellos años donde los primeros practicantes bajo el espíritu del Arte del desplazamiento se ponían retos físicos, donde el “podemos hacer  1 más” motivaba a todos a continuar, dónde si un compañero se caía, todos estaban con él, esforzándose, todos poseedores de un espíritu fuerte. El ego de terminar primero desaparece, el compañerismo y la solidaridad aparecen, la incertidumbre y la ovación se hacen presentes. Donde los primeros “no puedo” “es imposible” aparecen y al final cuando todo parece haber terminado un último reto aparece poniendo la situación más complicada, aún con todas las adversidades una frase sale victoriosa: “Lo hicimos, lo logramos”


Los practicantes tenían ya un buen tiempo acondicionando su cuerpo físicamente, Anthony y Aldair y luego yo me sumé al reto. El reto era sencillo, saltar y enganchar con los brazos un muro y luego pasarlo con los brazos extendidos hasta cierto punto del trayecto, el límite era una botella de agua que habíamos puesto como meta. Iniciamos juntos el reto, pasamos todo el camino hasta donde se encontraba la botella de agua y luego al final ya cuando todo nos indicaba que habríamos logrado el primer reto, un compañero se cayó, sus brazos no daban para más en ese momento, no terminamos juntos, teníamos que empezar desde cero nuevamente. Y así fue, uno caía y el otro debía empezar un trayecto otra vez, cada vez más fatigados. Con todo el dolor y el cansancio logramos pasarlo y llegar hacia la meta. Al finalizar el reto el que continuó fue el siguiente: pasar completamente el muro y luego subirlo sin dejar caer la botella de agua, ahí fue donde los primeros : “No puedo” aparecieron y las fuerzas desaparecían, era el momento de buscar una forma para cruzarlo sabiendo que si caía, mis compañeros tenían que volver a iniciar, ya no era un reto físico sino también se había convertido en un reto mental.

Una pasada más al muro, nos habíamos caído, y mis compañeros cayeron conmigo, “mis brazos no tienen fuerza” “no puedo hacerlo” se pudieron escuchar, de pronto empezamos a buscar formas de pasar el obstáculo, si no se podía con los brazos extendidos, podía pasarlo con las palmas por arriba y luego continuar, las piernas las podía usar para buscar un ladrillo que soporte mi peso y así lograr el objetivo, iba buscando apoyo, iba sintiendo que podía lograrlo buscando una solución y teniendo presente que mis decisiones afectarían a todos mis compañeros. Llegamos al final, apoyamos nuestras piernas, encontramos la forma, subimos el muro y la botella seguía ahí en pie sin haber caído, por fin entendimos lo que era el trabajo en equipo no solo con el compañero sino también con el obstáculo, él se convirtió en mi aliado, el apoyo y ánimo del compañero, la presión, el saber que mis fuerzas se estaban debilitando, pero al final, empezamos juntos y terminamos juntos.

El camino de la fortaleza física nos enseña que en la vida hay decisiones que no solo afectan a tu persona sino también indirectamente a muchas otras, no solo caerás tu sino también caerán los que van contigo, te enseña a luchar hasta el final, demostrándote a ti mismo que puedes conseguir lo que sea, así tus fuerzas físicas no den más, tu mentalidad marca la diferencia, así creas que no es posible, empiezas a buscar ayuda, empiezas a observar y escuchar lo que dicen tus compañeros para ayudarte a cruzar, aprendes nuevas formas, vuelves el obstáculo en tu aliado y lo más importante creas tu propia forma y tu propio camino.

Al final lo conseguirás, lo lograrás y estarás más que feliz por haber superado uno de los retos más fuertes del Parkour y habrás aprendido la gran enseñanza que tenía para ti.

El camino de la fortaleza física, empezamos juntos, terminamos juntos.

Autor : Alexander Ojeda

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